Es una constante que en los desfiles de Alta Costura uno de los elementos recurrentes, sean los vestidos de novia, y no es por casualidad. Muchas de las potenciales compradoras miembros del exclusivo club de la HC solamente están dispuestas a desembolsar un dineral con la excusa de una ocasión especial, y qué momento más único e irrepetible que una boda.

De hecho, los vestidos de novia ya son de por sí, tradicionalmente, piezas de artesanía, y están mucho más cerca de la Costura que del prêt-à-porter, así que no es de extrañar que se aproveche esta plataforma para hacerle un guiño al mundo nupcial.

Elie Saab es uno de los que mejor sabe aprovechar el filón, y es que sus clientas suelen ser de esas que pasan por el altar y lo hacen a lo grande, sin la más mínima intención de pasar desapercibidas, y sino, atentas al prototipo de novia que perfila…pomposa, voluptuosa, radiante y en color champán.