No, esta vez la crónica del desfile no se basa en fotos hechas por terceros ni en impresiones captadas al vuelo desde la distancia: esta vez, todo es de primera mano, porque si alguién creía que acceder al espectáculo más maravilloso del mundo, era un sueño, gracias a Josep Font (a la atentísima gente de Equipo Singular, básicamente), no lo es, porque sí, hoy puedo decir que he estado en un desfile de Alta Costura de París.
Si bien en un princio éste se debía celebrar en el Crazy Horse, Dita Von Teese (de la que os hablaré más adelante), que ha aterrizado allí con un nuevo espectáculo, le quitó el sitio, por lo que el desfile se vió trasladado a una sala de fiestas llamada Elysées Biarritz, pegada a una de las calles con más glamour por metro cuadrado de la capital gala (la avenue Georges V, donde el café se cotiza a más de siete euros…).
Allí, con un pelín de retraso y mucho frío, daba comienzo a las 17.42 un desfile íntimo, personal, cuidado, romántico, minucioso y muy sentido: “Mirando al mar…soñé”.
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