
Ayer por la noche, Giorgio Armani inauguraba una tienda que reúne por primera vez en Estados Unidos a todas sus marcas bajo un mismo techo, desde los jeans más casuals de Armani Jeans, hasta las piezas más exclusivas de su colección Privé, una especie de homólogo multiplicado por dos de su celebérrimo Corte Inglés de via Manzoni en Milán (si habéis estado sabréis de lo que hablo), y para celebrar su aterrizaje a lo grande en la Quinta Avenida, invitaba a los más granado de entre sus fieles amigos para festejarlo.
Obviamente, uno de los rostros más esperados y fotografiados fue el de Victoria Beckham, que tras cosechar no malas críticas con su colección, aparecía pletórica con un minivestido de strass en gris perla, asimétrico y desestructurado, que le quedaba estupendo.









