Mientras Cindy McCain se decanta por el clásico espíritu conservador americano encarnado por creadores de la vieja escuela que visten a señoronas adineradas que veraenan en Maryland (que las que tiene pozos de petróleo en Texas tiran más a la Alta Costura Europea), esto es, Óscar de la Renta o Carolina Herrera, Michelle Obama apuesta por el multiculturalismo y los jóvenes diseñadores de vanguardia como Thakoon.

En esto de la política y la carrera hacia la Casa Blanca nada es casual, y aunque a muchos les pese o les pueda el escepticismo, la moda, y el estilo de los candidatos y sus mujeres, juega un papel crucial a efectos de congruencia y sensatez. En España pasa un poco lo mismo aunque ciertos tics de provincianismo todavía nos impidan estar cómodos con un grupo de Ministras en las portada de Vogue.

Y es que, que a Sonsoles Espinosa le gusten los blazers de Martin Margiela y a la presidenta de la Comunidad de Madrid, los vestidos de Ágatha Ruiz de la Prada, tiene su sentido político.