Para todos aquellos que todavía no lo habíais notado: los ochenta han vuelto. Llegan este invierno y parece que se quedan. Yo personalmente, me alegro, una cosa más que perdura y que podremos reciclar y que rellenará nuestro entretiempo. Marc Jacobs fue el artífice de esta nouvelle (vieille) vague, e inintencionadamente se ha convertido en el abanderado de un cambio en las formas, unas siluetas que han inspirado mayoritariamente a unos diseñadores americanos embaucados por la estética revolucionaria de un momento pasado.

Proenza Schouler, una firma con nombre de mujer pero con cuerpo de hombre, ya que está formada por dos diseñadores, Lazaro Hernandez y Jack McCollough, este último precisamente antes de lanzar su propia línea fue discípulo de Jacobs, y el primero, de Michael Kors, son fieles al minimalismo de líneas y de construcción, les gustan las siluetas lacias pero precisas, y no pueden ocultar su espíritu mod alimentado por dos grandes como Courrèges o Paco Rabanne.

Estos viejos nuevos talentos que se han hecho con el corazón y el bolsillo de celebrities y estilistas de prestigio (más bien de nombre) nos presentan un look renovado; atrás quedan esa especie de uniformes de bobby femenino que hemos visto hasta la saciedad en Victoria Beckham o Carrie Bradshaw, ya nos lo anunciaron con su despechada colección resort: bienvenidos a la teatralidad oversized y al sutil fetichismo.