Muchas veces me gustan colecciones porque son objetivamente ponibles y llevaderas, armoniosas, sencillas, impolutas y fáciles, y otras, porque aunque sean estéticamente imposibles, son un pensado ejercicio artístico o el mejor achivo histórico.

La colección de Michael Kors Pre-Fall 2009, por ejemplo, es bonita ¿o no? Son vestidos que todas nos pondríamos, colores combinables, cortes elegantes, formas clásicas, no hay ningún pero, porque Kors es de la escuela de Carolina Herrera u Oscar de la Renta: ellos hacen ropa para ser vestida. Mejor o peor confeccionada pero siguen una misma línea y cortan por el mismo patrón. Y eso es lo que muchos llaman moda.

Lo que inventaron el maestro Cristóbal Balenciaga, monsieur Christian Dior, mademoiselle Coco Chanel, Jeanne Lanvin y el gran Yves Saint-Laurent, pioneros en su época y abanderados de la estética más exquisita, los mismos cuya figura muchos creen que se ha mancillado dándole un giro de 180 grados a su legado.