54

Si el invierno pasado Marc Jacobs recuperaba el espíritu oversized de los noventa, para el próximo otoño-invierno 2009/2010, el chico de oro de la moda americana vuelve a la canalla, desscarada y atípica década de los ochenta. La colección que presentó ayer por la noche en la sede de la armería estatal, más que ser memorable por lo magistral, fue divertida, y el mejor bálsamo para olvidar la peliaguda situación financiera.

Jacobs ha optado por recuperar esos viejos tiempos en los que empezaba a hacerse un hueco en la escena neoyorquina y se insufla él mismo una bocanada de aire fresco a través de sus propios recuerdos en forma de nuevas y anárquicas propuestas.