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En Barcelona la moda también existe. Aunque la Bread & Butter nos haya dejado. Aunque Gaudí quedara extinguida entre polémica. Aunque cada vez queramos ser más independientes (me incluyo porque vivo allí) y no se sepa si al final destacamos o nos pasamos de listos. El caso es que la tercera edición de la pasarela 080 Barcelona Fashion, una plataforma creada por la Generalitat para impulsar la mal llamada, en mi opinión, moda emergente (lo que es moda es moda sea comercial o independiente), cerraba ayer con 20 diseñadores un poquito menos anónimos que antes y con una japonesa, Seiko Taki, con 20.000 euros más en el bolsillo.

La diseñadora nipona, que además de ejercer de directora artística de la Tokio Fashion Week se ha formado a las órdenes de Anne Valérie Hash, se hacía con el premio a mejor colección gracias a su “Chic Dry Woman”.

Y entre tanto outsider, una chica Victoria: Miranda Kerr como modelo estelar. Impresionantemente guapa y sin Orlando.