Las debilidades son en muchas ocasiones universales y los gustos, comunes; aunque también puede ser que los estilistas de Hollywood, beban todos de las mismas fuentes, y esas fuentes se llaman Lanvin, Chanel, Versace, y hoy, más concretamente, Giambattista Valli.

Valli, nacido en Roma y que antes de estar al frente de su propia firma se curtió entre las bambalinas de Fendi, Krizia, y Emanuel Ungaro, dónde llegó a ser director creativo, es un amante de los altos vuelos; lo suyo son los volantes, las siluetas globo, y los contrastes de colores, sus preferidos: el marfil y el fúcsia.

En su etapa al frente de Ungaro aprendió a vestir a las celebrities, y cuando dejó la mítica casa francesa, en 2005, se llevó consigo parte de su clientela; ellas, las estrellas, sus musas, entre las que se encuentra hasta Rania de Jordania, no han dejado de quererle, y le siguen allá dónde vaya, a las pruebas me remito, ¿queréis verlo?