Turno de Max Azria bajo las siglas de Hervé Leger, y aquí la estética es bien clara: mujer sensual y con tacones busca llamar la atención por las calles y fiestas de Manhattan. Las damas Leger son Cleopatras modernas envueltas en apretadas bandas a modo de vestidos “segunda piel”, la prenda clave de la colección, la prenda fetiche de la marca, el sexy básico, que esta vez viene en colores más bien pálidos y ácidos, en dorados, y crea efectos ópticos e ilusiones a partir de juegos de figuras y estampados como novedad.
Como sabéis y ya os conté, Léger, de origen francés y amante del antiguo Egipto, explotó esta sencilla fórmula allá por los años ochenta en los que el look body-con hacía furor, y parece mentira que dos décadas después, su receta, sigua siendo igual de efectiva, deseada y plagiada.










