A pesar de no recibir muy buenas críticas en su bautizo de la pasada Semana de la Moda, Marco Zanini; el encargado de sacar a flote una firma mítica de los setenta caida en el más profundo olvido a finales de los ochenta, víctima de una insalvable crisis económica y del imperialismo textil, y que vuelve a las pasarelas gracias a la inyección de millones de esos conglomerados empresariales a los que ahora le ha dado por la moda; ha hecho una colección más que pasable que al menos, no aburre como tantas otras.
El minimalismo fue la máxima del fundador de la casa, Roy Haslton Frowick, y sigue siendo la premisa principal en las colecciones de su nuevo director creativo, y en las que los cortes, son limpios, y la caída de las prendas, prodigiosa.
La única concesión a lo llamativo, era y es, el color.










