Estamos en tiempos de crisis y Frida Giannini ha decidido ser práctica y hacer una colección que se venderá bien, que gustará a todo el mundo y que se adapta a una mujer elegante y sofisticada, con ciertos toques sexys. El momento no deja lugar a disquisiciones filosoficas (si pretendes mantener el nivel de ventas), así que Gucci sigue en su línea habitual sin innovar demasiado, dejando las propuestas arriesgadas para el resto de diseñadores.

Ante la atenta mirada de un interesante frontrow, ha desfilado una colección compuesta de trajes, con los pantalones anchos en la cadera que se llevan actualmente, combinados con sombreros fedora, y túnicas y minifaldas para el día, con ciertas dosis de estampados gráficos, estampados animales, algo de cuero, y estilo safari urbano.

Para la noche, los vestidos son ligeros y coloridos, con una gama de colores que va desde el turquesa hasta el azul eléctrico, pasando por el morado. Escotes asimétricos y telas de gasa para recrear la sensación de vestidos que flotan al andar.