Además de estar de celebración, por el aniversario de varios de sus diseñadores fetiche, la Semana de la Moda de Nueva York, está de estreno: Alessandro Dell’Acqua se estrenaba al frente de una firma italiana que en tan solo dos años, ha pasado por las manos de tres directores creativos distintos (todos italianos, eso sí).

El creador, que lleva desde 1996 desfilando con sus diseños en la pasarela de Milán bajo su propio nombre y dirección, cosa bastante difícil incluso para una empresa que uno mismo ha fundado, ha cruzado el charco para hacerse cargo de una casa que tiene treinta años de historia pero que hace tan solo un par de años que se trasladó a la Gran Manzana.

Su llegada era bastante necesaria y le aporta a un Malo un poco perdido, un rumbo con vistas a llegar a buen puerto; al menos nos ha hecho disfrutar de golpes de efecto y tintes europeos en una pasarela plagada de sport mal entendido y marcas que son dignas ni de desfilar.