En un marco fingido, en aquella playa del Lido de Venecia en la que hace más de cincuenta años veraneaba lo más granado de la alta sociedad francesa e internacional que se preciara, y en la que ya no queda ni rastro de aquel glamour, se presentaba ayer por la tarde la Colección Crucero 2010 de Chanel: un canto a la nostalgia de la Riviera de antaño y un homenaje a los primeros años de Mademoiselle Coco.
Una colección no excesivamente ostentosa, con motivos marineros y sutiles referencias carnavalescas y aires de Muerte en Venecia, mucho más discreta que su canto a Rusia en la pasada colección Pre-Fall. Todo, con un marcadísimo acento de lujo venido a menos, un poco como la Venecia de hoy…









