¿Quién dijo austeridad? Si en Milán la tónica general era el comedimiento, París y su luz no se dejan llevar por malos presagios y Balmain, de la mano de Christophe Decarnin, vuelve a regalarnos una colección por la que morirán las voguettes mientras el resto suspiraremos.
Moda fácil, efectista, que tira de brillos y minivestidos a precios excesivos, pero qué decir, nos encanta: es moda para lucir, para enseñar y aparentar diez años menos, pero yo personalmente estoy deseando que el señor Ortega haya tomado buena nota para el próximo Otoño-Invierno 2009/2010.









