Tras habernos dejado con las ganas el año pasado, el 2009 nos ha traido de vuelta la 66 edición de los Globos de Oro, celebrados una vez más en el hotel Beverly Hilton de Los Ángeles, y con más estrellas por metro cuadrado que nunca: si la crisis aprieta, Hollywood le planta a cara sacando todo el esplendor de antaño.

La bienllamada antesala de los Oscar, tanto porque la precede en el tiempo como porque suele ejercer de termómetro de alta precisión en lo que a estatuillas se refiere, ha brillado este año más que nunca; ha logrado reunir a dos actores españoles en la cumbre (aunque no se hayan llevado el galardón a casa), nos ha traido de vuelta a viejas glorias y ha entregado un merecidísimo Globo póstumo (a Heath Ledger).

Así que poneros cómodos y dejad todo lo que estéis haciendo, porque se abre el telón de uno de los mayores espectáculos del mundo: pasen y vean.

Penélope Cruz , que no se hizo con el triunfo en su categoría, decidía guardar sus mejores armas para los Oscar (si es que la nominan, que yo estoy segura de que sí) y elegía un Armani Privé en color maquillaje de lo más discreto con el que estaba elegantísima.